RADIO PACHETA

domingo, 6 de abril de 2008

Serian cerca de las dos.

Pero antes,me sali de la carretera.Por curiosidad.Deje el coche a la sombra de una encina.En el camino de los Buendia. Queria ver de cerca la reunion de zorros.Antes de que llegara se alejaron.No demasiado.El olor de sangre de aquel cadaver, al que con el pie di la vuelta,era muy atractivo para ellos.
Su cara era una masa deforme de sangre. Ni su madre que lo pario, lo hubiera reconocido.Bueno llegare al pueblo, quedan diez kilometros y doy parte a la Guardia Civil.
Pare en el bar del conejito.Tenia la garganta seca de la impresion.Pedi una caña.Vi a dos tipos,lo que se dice armarios,sentados cada uno en una silla de esas altas.Uno,el codo derecho en la barra. El otro, a su mano izquierda.Los dos apoyaban espaldas contra la pared.
El alto en el camino,enseguida se lleno de conocidos. Lo que me esperaba,ya sabes,invitas al primero,luego al segundo,y asi una y otra vez.Luego lo normal,ellos te invitan a ti y acabas algo mareado.
Hasta que llego el chepilla.Mi primo segundo por parte de padre,me quiere mucho,desde que le ayude a pegar de hostias a diez tipos en un burdel.Por no se qué zarandajas.Me vio, pero no me saludo.Barrunté que la cosa no iba bien.Viene atufao, me dije.Fui por él,pero Roque me dio una voz y ¡que pasa,Paquito!.Y, claro, tomate un vino.Nos pusimos a hablar y me olvide del chepilla.
Mire a los armarios.Hablaban entre ellos.Iban de manera muy rara para el campo.Trajes azules.Corbatas amarillas.Camisas rosas.Zapatos desos italianos.Y un enorme Mercedes negro, aparacado,junto al bar.
Roque y yo,estabamos entre ellos y el chepilla, que como digo,iba muy atufao.Porque puso el perro careo sobre la barra, pidio un vinito y pa este un azucarillo, en plato,le dijo al conejito.El hombre,normal, se nego.A grandes voces,mi primo salio del bar diciendo:Ahora vuelvo,no voy a entretenerme en darte dos hostias.
Se marcho cabreado.Todos en el bar,comentamos la situacion.Menos los armarios del traje azul.Uno de ellos, saco un movil desos del bolsillo y hablo con alguien diciendo siempre que si.
Y ¿estos?, me dijo Santos y luego Raul, el Porfi y todos los ganaderos que tienen ovejas por aqui cerca.Conteste que estaban aqui cuando llegue.
Volvio el chepilla.Saco de un macuto la escopeta y apunto al conejito.Disparo.El conejito cayo al suelo,tras la barra.Se llevo la mano al lado derecho de la barriga.
Los armarios cometieron un error.Sacaron dos pistolas, al desabrocharse las chaquetas. La mano poderosa del Kiko,cayo en forma de maza sobre uno de ellos, derribandolo al instante.El chepilla, a grandes voces, disparo la repetidora al otro armario, mientras gritaba:¿Es que tú, cacho mierda, me vas a matar con esa pistolita?.Si llevo yo la cojonuda, que ma dao mas de un ciervo,por esos andurriales.
Poco antes,como es natural,toos al suelo.Menos el armario,claro,que recibio,los cuatro que quedaban.El pobre hijo puta no se lo esperaba.Al llegar las ambulancias y la Guardia Civil,todo estaba ya calmado,como por ensalmo.El silencio se hizo en el bar, to lleno de sangre.
Cuando me llamo la Guardia Civil a declarar,esto exactamente, fue lo que dije,siendo sobre las dos de la tarde del dia de hoy.