RADIO PACHETA

viernes, 29 de enero de 2010

Aqui tienes tu lenceria roja maestro garcia frances y para todos y en especial como siempre para mi maestro CHIRINOS

Dúchate conmigo y enjabóname. El va a hablar pero recibe una bofetada. Cuando te lo ordene hablarás. No te desnudes aún ¡Vestido, tú vestido!
Ella coge el gel del baño y lo vierte en su mano diciéndole:¡Quiero mucha espuma!
A él le duelen los huevos y cuando ella nota su erección enorme, agarra su miembro y lo golpea con el mango del cepillo. Acto seguido recibe otra bofetada, que suena mas fuerte con el agua al quejarse:Ug
¡ A callar! Ordena ella.

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Cualquiera que vea la escena desde el techo del baño, ve a un hombre enorme que todo lo tiene enorme. Ella es pequeña, delgada, fea.
El pelo largo que se ve lleno de espuma, es lo único que podría llamarse bonito en ese cuerpo que se transformara en mujer.
¡Ahora te duchas tú! ¡Como te toques ahí, te haré daño! dice señalando.
Se pone la bata, se hace un nudo con la toalla para secarse el pelo y mientras mira su enormidad ella es un río por dentro. Él termina de enjabonarse y espera.
¡Cierra el grifo! Abre su capullo que parece que va a reventar y lo enjabona.
Se aleja y ordena:¡quítate el jabón! ¡sin tocarte! Al terminar cierra el grifo. Ella coloca su capullo y ordena:¡Ahora sécate, imbécil!
Al secarse, ella le coge de la mano y se lo lleva a la habitación.
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Embadúrname de aceite, le dice, mientras se tumba en la cama desnuda.
La mano derecha llena del espeso líquido abarca toda su espalda y ella tiene un enorme sensación de placer. ¡Tu mano izquierda en los muslos! y le coge la mano llevándola a sus piernas juntas.
Dame la vuelta suavemente, le dice cuando su cuerpo ha recogido el aceite.
Vuelve a vaciar un chorro en su mano y ¡no toques mi sexo!
Él se queda mirándola. Ella ve la polla cuando explota y un río de semen la inunda. Se ríe como loca, le mira la cara y de repente se queda seria.
Le dice: ¡quién te ha dicho que te corras!¡quién,quién,quién!
Por primera vez él habla: sin querer. Lo repite muy despacio, pensando las palabras y llora. Él tán grande, llora.
Ella se da cuenta de que una gota adorna el borde de su sexo, aún en erección y se ríe.
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Abre aquel cajón. Debajo de la ropa hay una cajita. ¡Tráela!
Ella saca un sujetador y un tanga rojo. ¡Colócamelo! ordena.
Le pone el tanga pero parece que sus torpes dedos van a romper el sujetador. Le aparta de una bofetada, imbécil, casi lo rompes y se lo coloca.
Primero me vas a chupar esto. Sin hablar y muy despacio, dice, mientras le enseña el sostén.
Su enorme lengua se acerca y chupa la pequeña teta izquierda. Cuando él siente que se va deshaciendo el sujetador, lo señala separándose. Ella le da un bofetón y entre gemidos de placer le grita:¡sigue, sigue!
Cuando sus pezones van a reventar, ella le ordena: ¡ahora lo de abajo! Y guía su cara hacia el tanga diminuto que se deshace enseguida por la saliva.
¡Chupa, chupa! La lengua inunda su sexo entero y ella le llena la cara con su corrida.
¡No pares, no pares! ¡Muérdelo un poquito, muérdelo!
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De vuelta del cotillón, en ese preciso instante, entran los papás en la habitación y ven al tonto sobre su hermanita, en la cama.
Él los mira y les dice sonriendo con la cara ensangrentada:
LA HERMANITA RICA ¿PROBÁ?

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QUERIDOS SEGUIDORES Y AMIGOS CUANDO ME METO A LEEROS ME SALEN BLANK PAGE ASÍ COMO 2000 VECES SEGUIDAS POR ESO TARDO EN IR ES UNA SUERTE QUE EN ALGUNOS NO SALGAN.
ABRAZOS A TODOS Y CUIDADO, NO OS COMAN CUANDO LO HAGAIS.

domingo, 24 de enero de 2010

Primera pagina del libro precisos instantes.

EN UN PRECISO INSTANTE

Se cayó una bola de las que abrían el cajón.
La enorme vitrina a través de sus ojos de cristal, sonrió.
Un niño que tenía dos años vio como caía y miró hacia arriba.
Jugó con la bola caída.
La coloco en su sitio y devolvió la sonrisa.
Alguien cogió al niño en brazos. El niño lloró.
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Veinte años después, en un preciso instante, la bola volvió a caerse.
La vitrina ya no era enorme y los cristales se encerraban entre madera.
El joven, dejó la bola sobre la mesa del comedor.
Mientras se alejaba no sonreía ni lloraba.

sábado, 16 de enero de 2010

PARA MANUEL CUADRADO,AMIGO QUE ME DIJO:LOS TONTOS LEEMOS DOS VECES ENSEGUIDA IRE A VUESTRAS CASAS PORQUE SOY UN DEJADO Y ME AVERGUENZO DE NO VISITAROS

Y tres o más si es necesario, como ahora lo es, señor notario, dice el feo, porque quiero entender los tecnicismos, los afianzamientos y demás zarandajas que ustedes usan para hacerles comprender a estos señores de la Caja que los 900 millones de luros que me han tocado los dejaré de la siguiente manera:
¡Tal y como ellos me dejaron 126.000 euros para una hipoteca de mi casa que todavía no he acoqui!

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El señor notario calla y los señores representantes:
¡Eso es inviable, pero por Dios, aquello era una hipoteca y usted va a depositar su dinero bajo nuestra confianza y amparo!
Al oír esto, al feo le entra una risa que hasta el notario le acompaña. No así a los representantes, a los que llamaremos Juana y Miguel, que muy serios repiten: ¡ de todo punto inviable!
Pues si es de todo punto inviable, me voy a otro banco. Y el feo se levanta.

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Miguel y Juana se miran. Juana se incorpora como un resorte y con delicadeza extrema, le agarra por el hombro y mirándole como jamás lo hizo una mujer, le dice:
No se preocupe, porque llegaremos a un acuerdo y como son las tres menos cuarto y es la hora de comer, que le parece si usted y yo vamos a un restaurante y lo hablamos.
Mira el feo a Manuel el señor notario y amigo y dice a Juana que si él no viene, no hay nada que hacer. Juana secamente le dice a Miguel: puedes irte y se despide con un sí, señora vicepresidenta.

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Así aquí tenéis al feo, esperando a que le abran la puerta del coche. Una vez dentro y sentados en el pedazo carro, Juana dice un nombre al chofer y abre un compartimento del coche. Aparece un bar. Coloca hielo en tres vasos y luego los llena de vermú.
Sonriendo y ji,ji, para intentar desbloquear el tema, pero el feo en sus trece, que no son doce y qué cojones, son 900 kilos y si los quieren, que sufran, como tuvo que sufrir él para pagar a la Caja que es de la tía esta y que está pa mojar pan y si no se la folla primero, no mete el dinero. Hasta ahí podríamos llegar.

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Y llegan al restaurante de esos de lujochicybonitodecojones y les meten en una habitación donde hay una mesas redondas puestas en unos platos cuadrados y enormes que son preciosos y todo muy refinado, sí.
Un hombre les acomoda y cuando se va, vienen otros dos para servir un vino que dicen su nombre y Juana asiente con la cabeza.
Juana le dice al camarero que vuelve y blablabla unos platos y en unos instantes lo traen tres camareros más y el feo ve el plato que si lo enmarca, le quedaría de puta madre en el comedor de casa y se ríe.

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Así que le dice al tío que se lo coma él y que le traiga 500 gramos de angulas con ajitos tostaos y un par de guindillas que piquen lo justo. El camarero al que llaman maitre y es pestoso, mira a Juana. Esta asiente y Manuel dice que él quiere lo mismo.
Y el vino piensa el feo que está de puta madre aunque otro camarero, le retira la copa y le pone otro vino, pero blanco, no le dice nada, porque piensa probarlo. El hombre espera ahí, a su lado y pregunta: qué le parece al señor, como en un susurro y vaya que sí. Se bebe la copa de un trago y otro camarero que está detrás, le sirve de nuevo, sacando la botella de la hielera y no se cae ni una gota de agua.
Desde chiquitito, cuando mi padre era rico no probaba las angulas, dice el feo con lágrimas en los ojos.
Se bebe la botella de vino que ni siquiera emborracha y le traen otra.

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Espera el segundo plato y ve lo que imagina: ¡otro plato cuadro!
Ni de coña. Que te parece Manuel ahora unas cocochas de merluza con almejas dice el feo y qué buena idea, responde Manuel.
Mientras Juana para comerse un dedal de comida tarda la hostia y le dice al empalagoso: Dale la enhorabuena a Rufus de mi parte, por favor y el pestoso, le cuenta y tarda y tarda la historia del plato.
Se da cuenta antes de que venga el segundo plato de que no se ha hablado de dinero. Entonces piensa que los ricos muy ricos, nunca hablan de dinero y bueno, alguno habrá pero dirán que lo hablen los subalternos.
Mientras se come el segundo plato, se ríe de vez en cuando pensando en esta gilipollez.

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Viene los postres y un camarero para cada uno lo ponen en la mesa. Cuando en su plato ve que sale un vapor de hielo, como el que salía del que usaba para vender helados en el coche, les dice que le quiten esa mierda de ahí y que le pongan una porción de tarta de Santiago.
¡Que puta manía las estupideces de la cocina moderna! Habla en alto mirando a Juana y dice al feo: tienes que probarla, y ya le llama de tú, para saber.
Contesta: sé lo que quiero y sé que no quiero ser maricón, ni probar las moderneces de cocineros que se creen artistas.
Juana se ríe y cuando terminan de comer pide una copa de güiski que el feo no había oído nunca y también un descafeinado solo, de máquina.

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El guiski es extraordinario y mientras lo toma se siente cómodo y alegre y Juana lo sabe y pregunta afirmando: qué te parece si le envío un borrador a Manuel para que sepas exactamente los intereses que te vamos a pagar al mes, si llegamos a un acuerdo. Mira a Manuel y antes de afirmar dice a Juana que tendríamos que discutirlo cenando esta noche en algún hotel.
Vaya, parece que la ha molestado, pero coño, no, solo ha sido un cambio casi imperceptible en su rostro durante un milisegundo y responde que sí y voy a saltarme la historia de esta noche, que es solo mía, de la choferesa y guardaespaldas de Juana y de Juana misma, dice el feo, mientras pide otra ronda para todos en el bar de Paco, que somos ciento y la madre.

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Y vuelve aquí, al restaurante donde está y sabe ya, que los muy ricos tampoco pagan y le dice a Manuel que como los tontos leemos dos veces y tres o más, si es necesario, por qué no tenerle a él que no es tonto y si lee solo una vez se entera.