RADIO PACHETA

jueves, 30 de julio de 2009

CREO QUE ÍBAMOS A COMPRAR CERVEZAS DEDICADO A BORRASCA

Y veníamos escuchando a John Mayall en el coche, cuando subí a dos chicas impresionantes. Paré para llevarlas a Cercedilla. Cuando subieron Agustín, que me acompañaba en el coche, quiso cambiar el espejo retrovisor para verlas, pero no le deje. Quería verlas yo. Al fin y al cabo, él podía girarse en el asiento y yo no.
Aunque, cuando las vi comiéndose la boca, estuve a punto de parar para mirarlas.
Ahora entiendo lo del sadismo ¿o es masoquismo? Que te tengan atado y no puedas hacer nada; solo mirar. Para un hombre muy mayor no importa. Para un joven atado ante dos chicas que se besan apasionadas, debe de doler al cabo del tiempo, si no tiene eyaculación precoz. Aún así, sufriría sobremanera.
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Así que lógicamente se nos olvidaron las cervezas y las invitamos a unas mismas. Éramos la admiración de todos los que nos rodeaban, casi todos tíos que no dejaban de mirarlas.
Una de ellas era grande, rubia, teutona de enormes pechos en punta, de interminables piernas moldeadas a la perfección. Si es que Dios, cuando quiere se porta, el muy cabrón.
Enormes ojos azules.
La otra chica era pequeña, del país, morena y con una mirada tan dulce de ojos inmensos marrones que traspasaba lo que miraba, la hija puta. Perfectamente hecha a escala la hermosa pequeñez de mujer.
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En definitiva que el dinero que nos dio mi padre se gastó y asombrosamente, una vez gastado, ellas nos invitaron. Y cuando se gastó el de ellas, volvimos a casa y ya no había nadie.
Se fueron a Madrid, a la boda de una prima hermana mía. A mi se me olvidó la boda y a Agustín también.
Pero en casa, teníamos guiski y hielo en la nevera y continuamos la fiesta. Y dejé el coche aparcado junto a las escaleras de granito que suben hasta la casa.
Y cuando el tiempo -que no existe y menos en estos casos-, nos dimos cuenta que alguien venía a casa. Eran los de la boda para continuar su fiesta.
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Azorados, se nos ocurrió que las chicas se metieran bajo la cama donde estábamos. La cama grande de mi padre. Y ¡Dios, mi padre también venía!
Agustín con su nariz de águila me miró y yo a él también. Y mientras él hablaba con mi padre y los demás atrayendo la atención-un experto- y se bebían los guiskis afuera, en la terraza, yo subí para cambiar a las chicas de sitio y explicarles la nueva situación.
Así que entramos a mi cuarto y les dije que cerraran la puerta con llave.
El tiempo entonces, comenzó a existir el hijoputa.
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Cuando todos se acostaron, por fin, Agustín y yo subimos y les dijimos que nos siguieran para irnos.
Al salir, para sacar mi coche, tenía que sacar antes cinco. Subí sigiloso a la habitación de mi hermano Julio, que tenía su coche a la puerta de la entrada del garaje y en silencio le quite las llaves.
Quite el freno de mano y entre los cuatro lo empujamos, sin hacer ruido. Deje caer el coche cuesta abajo y arranqué.
Llegamos a casa de la hecha a escala y continuamos la fiesta.
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Al tercer día, como cuando Jesucristo resucitó, volvimos a Cercedilla y mi madre y mi tía estaban en la cocina, preparando la comida. Mi madre preguntó de donde veníamos y Agustín dijo que de comprar churros pero no había por aquí ningún sitio abierto y hemos ido a Madrid, pero tampoco había.
Muerto de la risa yo le dije a mi madre: No, mama, no, íbamos a comprar cervezas.
Mi madre contagiada de las risas, nos puso café con "bollos"

martes, 28 de julio de 2009

ENTRE PRIMOS Y PARIENTES EL AMOR ES MÁS ARDIENTE.III. DEDICADO A LULY

LA ESPOSA


A Alberto siempre le he dicho que le quería. Siempre me ha respetado. Es la persona más buena del mundo.
Pero claro, nunca podrá ser como mi primo. Con él he hablado de todo. Él me hizo mujer. Me enamoré.
Se lo dije a Alberto, tú lo sabes.
Bueno, todo comenzó de nuevo con mi marido. Y a mi primo lo olvidé.
Hasta que volví a verle al trasladarnos de casa. Fue verle y...bueno lo del bar, ya sabes.
Tiempo después Alberto, nos vió de nuevo como cuando éramos jóvenes. Pero ahora era distinto.
Si Sara, la mujer de mi primo, sabe por Alberto, que nos vio, le jode la vida y aunque en el bar pareciera tan fresca y bueno es un roze en los labios.
No, a mi primo no puedo volver a verle. ¡Qué vergüenza para mis hijos! ¡Para los padres de los amigos de mis hijos!
Si, le dije a Alberto que no hablara con Sara y me contestó:
¡No soy como él! ¡No puedo destrozar a sus hijos!¡A los mios, tampoco!
¡Tu primo es un cobarde, porque no se quiso casar contigo!¡Me casé yo!
Todo eso me dijo y le contesté que nunca me había acostado con mi primo
Él, mi primo me dijo que jamás le dijera la verdad. Jamás se la voy a decir, ya lo sabes
Alberto, si ha salido bien. El médico me ha dicho que es muy fuerte. Que se recuperará
No le voy a dejar nunca. Es la persona más buena del mundo

DEDICADO A YAYOMAN QUE TE LO PROMETI CARNAL

ENTRE PRIMOS Y PARIENTES EL AMOR ES MÁS ARDIENTE. II. EL MARIDO ALBERTO


Alberto, de pie desnudo en el baño, se mira al espejo. Piensa qué cojones va a hacer en el futuro.
Se toca la polla e intenta imaginar alguna mujer desnuda que de rodillas se la mama. Cierra los ojos y solo ve a su mujer, desnuda, si, pero no se la imagina mamándosela. Menos de rodillas ante él. No se la pone dura.
Además se dice Alberto, mientras habla mirándose al espejo: Soy demasiado viejo para hacerme una película en la cabeza, como cuando era adolescente.
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Alberto recuerda a su mujer besándose en la boca con el primo de ella. Bajo una farola y abrazados con tanta pasión que sus vidas dependían de ello. Y vio de nuevo la imagen hacía unos cinco años, en el trabajo de él, besándose otra vez como si fuera la última. Y vio y vivió lo ocurrido en el bar y ahora Alberto llora lágrimas de tristeza, de impotencia, de ansiedad, de angustia.
Obviando Alberto algunos recuerdos como carga imposible, los aparta. Y solo se queda con uno:
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Ahora me dices que no te has acostado con tu primo, vamos, no me jodas, si hasta me dijiste que estabas enamorada de él. Mira si no me lo cuentas todo desde el principio, significa que aún escondes el secreto con él y lo sucedido volverá a ocurrir. Eso quiere decir que me seguirás engañando toda la vida. Allí frente a ella, en el sofá, recordaba Alberto esas palabras.
Piensa lo que quieras, respondió ella, nunca me he acostado con él.
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Alberto no sabe por qué recuerda esto hoy, porque hace cuatro años que ocurrió y ella le dijo que seguiría con él. Que quería pasar la vejez junto a él.
Se lava los ojos y se los mira de nuevo, pensando cómo salir de la encerrona que él mismo había aceptado.
Siente una punzada en el costado izquierdo y se apoya en el lavabo, mientras sonríe y piensa que con eso no había contado

sábado, 25 de julio de 2009

DEDICADO A ABRIL

ENTRE PRIMOS Y PARIENTES EL AMOR ES MÁS ARDIENTE. TRÍPTICO

NUMERO UNO. EL PRIMO.

Que le daba asco. Le dijo Ana a su marido, Alberto, allí delante de todos los que estábamos en el bar; que le daba asco. Que cada vez que se hacía una paja junto a ella, en la cama, por la noche, no lo podía soportar, que era asqueroso. Que siempre estaba pensando en lo mismo. Que ella no era así. Y pareces un pulpo, siempre tocándome.
Alberto se queda de piedra. Una piedra con la cabeza agachada.
Ninguno sabe en el bar cómo reaccionar. Se quedan mudos.
Y yo me bebo mi vaso de guiski y agarrando a Ana, mi prima, por la cintura, la miro a los ojos y la digo: cálmate, por favor y pídele perdón ahora mismo. Y además en el sexo, todo es empezar, la digo al oído.
Bueno, por lo menos te plancha las camisas, le digo a Alberto. Discúlpala, Alberto, por favor, hoy se le ha roto el coche y miro a Ana cómplice.
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Alberto levanta su cabeza de piedra y con mi brazo izquierdo, empujo a Ana hacia él.
La digo, dale un beso, anda. Ana le besa la mejilla y luego dice: Ha sido un pronto, perdona.
Pido de beber para todos. Mi mujer, Sara, que no me plancha las camisas, que viene de casa a traerme dinero, siente el malestar y yo la digo: Mira, Sara, dale un piquito a Ana, para que se le pase el enfado. Y mientras veo cómo se besan las dos en los labios, me río triunfante, mientas Alerto se abraza a su mujer; Puta mía y princesa cuando se lo digo mirándola a los ojos y recordamos la primera vez que nos amamos llenos de lujuria y nos follamos tan fantástico recién salidos de la niñez.
Y me río pensando que a lo mejor me lo puedo hacer con Sara y Ana.
A Ana, mi prima, le dije que no puede saber si le gustan las mujeres si nunca ha estado con ninguna. Ya se verá.
Y mientras me río de Alberto, voy pensándolo para la próxima vez.
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ESTE CUENTO YA ESTABA ESCRITO PERO ME FALTABAN LOS OTROS DOS QUE YA LO ESTÁN PERO HAY QUE ENJUAGARLOS PARA QUE LUZCAN MÁS BLANCOS. EL SIGUIENTE DEDICADO A YAYOMAN QUE SE LO DIJE.HASTA EL PRÓXIMO

sábado, 18 de julio de 2009

¿CASUALIDADES?

Con pasos lentos y cansados por el calor asfixiante, me acerco a los estantes donde los libros duermen.
Cojo uno al azar. Cesar Vallejo, vaya, digo, mi apellido.
Abro el libro y encuentro una postal que empuja las hojas, queriendo salir.
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Querida Josefina:
A mis 52 años, te escribo como si tuviera los 21 que tenía cuando te conocí
Espero que estés disfrutando de aquella playa preciosa.
Intento leer más, pero es imposible, no entiendo la letra.
Si lo: AMÁNDOTE y debajo la firma: Victor
La postal va dirigida a Josefina Borolados Hotel La Concha Suances Santander
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Me sorprendo y le digo a Susana gritando:
Fíjate, veo mi apellido. Veo mi edad y el tipo que firma esta postal, se llama como yo
Ahora voy, me dice lejana
Doy la vuelta a la postal y las letras negras me dicen:
Nº 21 Velazquez 1599- 1660 Las hilanderas
Museo del Prado 1977
Mi mano izquierda sigue sosteniendo la postal. El cigarrillo me quema los dedos de la mano derecha. El libro de Cesar Vallejo, se me cae.
Me agacho a recogerlo y encuentro saliendo de las hojas un papelito doblado en dos
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AGRUPACIÓN MIXTA DE INGENIEROS DE ALTA MONTAÑA MIXTA
Autorizo al soldado Víctor Vallejo Hatoros para que marche a disfrutar permiso a Suances- Santander de 4-11-77 a 6-11-77 debiendo encontrarse de regreso en este cuerpo el 6-11-77 a las doce horas
EL TENIENTE CORONEL JEFE.
Un sello de prohuerfanos del ejercito de 1 Pta. El tampón de Ingenieros y la firma.Debajo:
PROHIBIDO HACER AUTOSTOP Y VESTIR DE PAISANO.
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Cuando Susana viene y lee todo, nos miramos y los dos a la vez nos decimos:
¿CASUALIDADES?

martes, 14 de julio de 2009

PARA MI MENDA Y TODOS LOS QUE ME LEEN

PUES YO LO VI

Entrando donde el bar del conejito con mi amigo Celestino para tomar un vino blanco fresquito, nos encontramos con Ernesto.
Celestino fue el primero en preguntar por qué no estaba en su bar-restaurante.
Con la cara blanca, nos dijo:
Acaba de llegar la Guardia Civil. Han precintado todo el recinto y veremos a ver qué pasa. Ahí se ha quedado todo mi dinero y no solo eso...
Es entonces cuando entran con el Porfi dos más y también le preguntan lo mismo que Celes,interrumpiendo al Ernesto.
Ahí les digo a Ernesto, Porfirio y Celestino que vayamos a casa a contar lo ocurrido a mi padre, porque si viene más gente, no nos vamos a enterar de nada con las preguntas de los que llegan al bar.
Los que acompañan al Porfi dicen que se van y el conejito se ha metido en casa para hablar con la mujer y poner orden entre los muchachos.
Después de los saludos y demás zarandajas, mi padre me dice que abra una botella de vino blanco de la nevera y que traía cinco vasos. El Porfi me ayuda a cortar un cacho de queso manchego y una miaja jamón y en el fresquete de la sombra del árbol gordo, colocamos una mesa y ante la mesa nos sentamos
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Ernesto nos dice:

Yo creo que tiene que ver todo esto con don Ramón, el que llegó hará unos cinco días. Esta mañana ha hecho lo mismo de siempre. Ha colocado su toalla, como todos los días, sobre el césped, ni muy cerca ni muy lejos de la piscina, que como sabe usted, don Tomás- dirigiéndose a mi padre- la alquilé al Ayuntamiento por cinco años.
Ha dejado una bolsa sobre ella y colocado su parasol.
Y como siempre, cuando llega al bar me dice: Mientras camino hacia aquí veo una jarra de cerveza helada y como hace cuatro días, segundos antes de que llegue, como esta mañana, se la he servido.
Me pregunta si vendrá mucha gente y que cree que no y yo le digo: Hombre don Ramón, espere un poco porque termino de abrir. Se toma el hombre de dos tragos la cerveza y pide otra mientras dice:¿ lo que hay de comer hoy?
A las tres, se levantaba de su parasol y venía a comer, como hace cuatro días. Se tomaba su segunda cerveza como esta mañana de tres tragos.
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Ernesto pregunta a Porfi si vio a don Ramón y este lentamente vuelve a preguntar:
¿Ese hombre no tiene el pelo largo y blanco y tiene barba? ¿Y es alto y delgado como palillo de dientes?
El mismo, dice Ernesto, ese es.
Continúa, dicen al unísono mi padre y Celestino.
Pues el caso es que cuando estaba dormido bajo su parasol, dos niños, los de la Julia; el Pepito y el Eduardito, le han dado un balonázo y el hombre se despertó.
La hora que vi cuando ocurrió el balonázo eran las doce y cuarto porque le serví al Santos su botella de vino, sus dos huevos duros y su sal y me fijé en el reloj, cuando volvía al bar.
Ese hombre gritó como poseído por eso miré hacia el suceso.
Se quitó sus gafas negras y me miró.
¡Cojones! Creí que sus ojos estaban a dos palmos de mí. Inyectados en rojo y como si estuvieran fuera de sus órbitas
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Pero hombre, eso sería imaginación tuya, le dije yo.
Y Porfirio le preguntó cuantas cervezas se había tomado. Y Ernesto le contestó: ya habló el que no bebe, no te jode.
Se lo juro, don Tomás, don Celestino, nunca había visto ni sentido un odio tal en ninguna mirada.
Me metí en el bar y los muchachillos se tiraron a la piscina, como si no hubiera pasado nada.
Sin darme cuenta cómo, don Ramón llegó a la barra, me pidió una caña y mientras la bebía les juro que oí entre dientes:
¡QUE SE LOS TRAGUE EL SUMIDERO DEL FONDO!
Y mientras me daba la mano para despedirse dijo que era una pena que le hicieran de nuevo cambiar de vida.
Le preguntamos si lo había dicho a la Guardia Civil.
Si, me dijeron que un hombre como ese jamás había estado en el pueblo y que me fuera, porque el suceso me había afectado
¡PUES YO LO VI! dijo Porfirio

martes, 7 de julio de 2009

DEDICADO A MAAT Y A SILENCIOS.

EN LA PLAYA


Realmente esta historia no comienza en una playa ¿Pero qué es lo real?
Comienza un seis de julio del año 2009. Cuando son las 20:51. Bueno, acaba de colocarse un 20:52, pero eso es lo de menos, porque ya sabemos que si la vida es corta, los minutos aún más y un amigo, que no sé si sería yo mismo, me recitó:
CANSADO, ABURRIDO Y MELANCÓLICO
DEJO PASAR LOS SEGUNDOS, MINUTOS
DÍAS, MESES, AÑOS
Y ME DOY CUENTA QUE EL TIEMPO
NO EXISTE.
ES, SOY CON EL TIEMPO, EL TIEMPO
QUE NO SOY.
SIMPLEMENTE HUYO, MUERO CON ÉL,
CON EL TIEMPO.
ADIÓS
Y claro, aquél tipo que recitaba esa poesía podía haber sido yo, pero ya no. Ahora soy otro tipo que quiere escribir lo que quiere escribir, según vaya saliendo.
Pero un momento, que voy por una cerveza fresquita y vuelvo a comenzar.
¿Veis? Ahora en este instante en que escribo de nuevo, todo ha cambiado
Aunque el lugar donde estoy siga siendo el mismo, pero ¿es el mismo? No, como quiero escribir sobre una playa, no quiero estar en el jardín de la casa de mis hijos
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Vale, me voy y aquí comienzo otra historia.
Y quiero comenzarla después de preguntar a Susana ¿Una palabra? Pies, me dice, porque está lavándose los pies. Subo a la habitación de JuanTomás y tras abrir la puerta de su habitación y quejarse como siempre, me dice: Mierda. A Carolina la pregunto y me dice: Tartamudo y Jorge me dice:Aerodactil y le digo que esa palabra no existe. Lo pienso y respondo; bueno, vale
Es entonces, cuando realmente la historia está en mi cabeza y comenzamos desde el principio del cuento
Porque:
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En la playa, sentado frente al mar, decidí levantarme, pues poco a poco, la playa se iba llenando de gente.
Por el Sol, yo creo que serían sobre las once de la mañana.
Decidido, camino sintiendo en mis pies las olas del mar.
¡Qué maravilla!, me digo colocando los dedos dentro de la arena y caminando despacio, veo una cometa volar.
Me alejo del mar porque quiero ver quién la dirige
¡Cójones! Cómo quema la arena y mientras pienso esto y corro para no quemarme los pies, piso una mierda enormemente grande y en vez de cagarme en la puta madre que parió al hijo puta, me da por reírme, porque al pisar sobre ella, la mierda, no me quema la arena.
Y aquí estoy ya, viendo a un niño de unos trece años que podría ser cualquier niño, sonriendo, disfrutando, pisando el césped que pisamos ahora, tan fresquito y tengo una sensación enorme de felicidad.
Y entonces le pregunto cómo se llama su cometa y me doy cuenta de que es tartamudo y cuando lo dice, dice: Aerodactil.
Y le respondo: esa palabra te la acabas de inventar. Ahora es de todo el universo, de todo el mundo mundial.
Y me dice que huelo a mierda, cuando lo dice y la niña que está a su lado que se llama Carolina, afirma con la cabeza y el niño que se llama JuanTomás dice a su madre: huelo a mierda, mamá
Claro que entonces me dirijo a una ducha de esas, para quitarme la mierda que me llega hasta los tobillos, mientras pienso en PIES, MIERDA, TARTAMUDO Y AERODACTIL
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He terminado de escribir esto. Sigue siendo lunes 6 de Julio del 2009 . Pero ya no son las 20:52, sino las 21:38.
Y entonces al saberlo, me río descojonándome.

domingo, 5 de julio de 2009

ESTE ESCRITO ES PARA CAROLINA, KATIA Y JORGE Y SOTO Y MARÍA Y MARIA JOSE

QUE ME DIJERON LAMPARA, CALAVERA Y OJETE Y PAPEL ALBAL, CUCARACHA Y ALMORRANA Y SOTO DIJO ROJO RAIZ Y RUIDO Y MARÍA Y MARIJOSE ME DIJERON VIDA Y CASA
Y CAÍ EN LA CUENTA QUE

La lámpara estaba encendida. La apagué porque quería seguir durmiendo. Intenté recordar cómo llegue a dormir en el sofá del salón. Al no poder hacerlo, no pude volver a dormir. Me incorporé y me senté y al mirar por la ventana, creí ver una sombra.
Una figura humana esquelética me miraba a través de los ojos vacíos de su calavera. Al acercarme y antes de sentir miedo, me dio un apretón y me fui al baño a cagar.
Cuando bajé con el ojete limpio encendí la lampara, la calavera no miraba y me puse a leer



Desperté sobresaltado porque oí un ruido. El libro cayó a la alfombra. Me levanté y salí al jardín. Caí al suelo, porque la raíz de la venenosa planta que Pupi no pudo quitar, me puso una zancadilla y me llené rojo de sangre las manos y la nariz.



Medio atontado aún, me levanté al día siguiente allí tumbado en el césped de la casa. Lleno de sangre seca descubrí que aún estaba con vida.



Y ahora tengo un hambre atroz. Voy a la cocina y abro el frigorífico donde veo en un estante algo liado en un papel albal. Lo desenrollo para ver si es de comer y una cucaracha sale corriendo de él. De la impresión de ver al bicho negro y gordo paseándose por la nevera e intentar acabar con su vida, se me cae una lata de cerveza. Al querer coger la lata y no lograrlo, se me abre la almorrana, pero cierro el frigorífico, para que no escape.
Cuando estoy en el bidet limpiándome con agua fría, pienso en mi mujer, que no tardará en llegar y me digo, que jamás podrá creerme