RADIO PACHETA

domingo, 26 de abril de 2009

PIRULO

Siempre iba a casa de mis padres, allí en el pueblo. Quiero recordarlo de pequeño, pero su imagen está difuminada, entre el olor de mi madre, allí en el salón de la entrada.
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Algo más mayor sí lo recuerdo, regalando jerseys de lana y a mi hermana probándole una falda, sobre su falda.
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Hablando con todas mis tías, con mi madre, con todas las mujeres que había en la casa...
Pirulo, eras el centro de atención de todas sus sonrisas, de todas sus miradas.
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Te sabías querido y a todas las amabas. Si algo se descosía, si algo se despuntaba, Pirulo, a tí te llamaban.
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Pirulo, la última vez que vi el jersey que a mi madre para mí regalabas, fue en un cajón que olvidado y diminuto estaba.
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Allí se quedó en azúl de lana olvido. Entre sábanas que mi madre muerta ya, jamás podrá usarlas.
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Despues, mucho tiempo despues, nadie supo de ti en el pueblo. Solo Porfirio, que todo lo sabía, que todo preguntaba y dijo que te fuiste a Brasil, para hacer vestidos que bailaran la samba.
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Adolescente yo, volvi a verte en aquel bar que pusiste de puertas verdes a la entrada. No recuerdo muy bien, con quién me encontraba.
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Sí recuerdo tu mirada. De verdadero cariño hacia lo que mi persona representaba.
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Cerveza, cerveza, tu deseo hacia mí lo olvidaste en el momento al dar una palmada. Paquito, el de Paquita y Tomás, qué alegría, cerveza, cerveza.
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Otro lapsus de tiempo y volviste a irte del pueblo, siempre bailando samba.
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Luego te volví a ver, junto a una de mis cuñadas; Edith, se llamaba. Reías y para ella y para mi hermana y para todos los que allí estaban, te vestiste de mujer y coplas, muy bien cantabas.
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Las risas, todas, todas se contagiaban.
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La última vez que te vi, Pirulo, con Porfirio en el paseo del pueblo te sentabas y acercándome a ti, fue la única vez que ví odio en tu mirada.
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Más no era por mí, si no por aquel viejo que en un bastón enfrente nuestro, se apoyaba.
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Lo veis; ese viejo como yo viejo sí, aquel de allí, fascista fue y ahora socialista dice que es.
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A aquél se la mamé y muy bien, porque a mí me gustaba, pero me dijo que si alguien se enteraba, sacando una pistola, me dijo que me mataba.
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Luego dijiste cuando aquel viejo lentamente se marchaba, venga, Porfirio, cerveza, cerveza, para los tres, pues el pasado olvidado es.
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Y lo que contaste después, yo chitón. Huy si yo os contará.
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Pasó un poco más de tiempo y te moriste, hijoputa y ya no me pudiste contar nada.
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En tu recuerdo, por tu recuerdo brindo, por ser buena persona y mariquita descarriada, que jamás encontró el amor del hombre que le amara.

sábado, 25 de abril de 2009

EN HONOR A UN ARGENTINO UNIVERSAL.NO.UN UNIVERSAL ARGENTINO: RECORDANDO A JULIO.

La escalera de madera, con escalones hundidos y gastados, me recuerda siglos de pasos olvidados.
En su pasamanos, veo apoyarse manos de miles de fantasmas. Bajo ella, la escalera, la pequeña habitación del ahora etéreo y siempre vigilante portero. Él se fue, tras el cantar de su ultimo canario.
Sigo a Julio los pasos subiendo por ella, la escalera. Abre la puerta de lo que llama su casa.
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Su casa: Una simple habitación donde la soledad es una litera de madera y colchón viejo y chirriante de muelles, que gritan al sentarme. Sobre ese armazón de madera, la soledad son libros desordenados. Sin polvo. De pastas gastadas y grasientas de dedos. Junto a ellos, con vida propia, un flexo de brillo metálico.
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La soledad es un armario enorme que al abrirlo, un viento de ropa le cae en la cara. Es siempre la ventana abierta, para sudar aún más los ruidos de la calle en verano.
En invierno, la soledad es esa ventana cerrada, la manta cercana y respirar humo de tabaco.
Junto al camastro, bajo la ventana, es también su soledad un escritorio lleno de cajones.
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Acogen, me dice Julio, miles de periódicos de todo el mundo, de todas las lenguas, de todas las ideas. Y me cuenta, que las palabras escritas en ellos, se cambian de uno a otro. Y he visto de madrugada, cuando voy al baño a orinar, que las palabras se arrastran por el suelo, para poder comer. A ver si ves una cucaracha aquí, me sonríe mostrando sus dientes negros de humo.
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Comen las palabras, las migajas que caen al suelo de mis bocadillos. Me toca el hombro con su enorme mano y me dice casi al oído: algunas fotografías también se escapan hambrientas.
Una vez, vi a las palabras cómo escapaban bajo la puerta, a otras dependencias. Volvieron tan gordas, que hasta llamaron a la puerta, porque no cabían por debajo. No podían entrar en sus cajones ni acoplarse de nuevo en sus periódicos.
Así que se quedaron a dormir en el suelo. Desde arriba, desde mi cama, se transformaron en notas musicales. Y yo, que no sé de música, la aprendí al mirarlas.
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Julio, eres demasiado cronopio para una persona normal. Te invitaré a cenar, porque tengo algo de fama. Vamos, que me estas ahogando de tu humo tabacoso, le dije.
Se levanto de la silla y le dijo a las palabras que no le huyeran y le esperaran porque luego les traería la cena.
Y dando un portazo a su soledad y apoyando su mano en mi cabeza, me acompaño con gran alegría por mi parte.

viernes, 24 de abril de 2009

HAY QUE DARLE EN LA MADRE.

Decía el mejicano amigo de mi padre, mientras meneaba en el vaso con una cucharilla larga, el guiski, el hielo, la soda. Y nos miraba tras sus gafas, sonriendo. Allí en el pub, frente a su casa que le compró a mi padre del edificio que terminó de construir.
Y todos los de su alrededor, que eran tres de mis hermanos, mi padre, el hijo mayor del mejicano que cagaba dinero y yo le reíamos las gracias.
Para. Por. Según. Acaso.
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Hasta que miré al parque y vi aquella niña. De la mano de su hermano, tan grande y lleno de tics, que parecía que se le iba a salir la cabeza del cuello. De la mano de su madre, que los miraba con infinita tristeza.
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Y entonces, recordé la niñez de la niña, que siendo niño, me miraba y miraba yo sus ojos azules de la mar cristalina. Y allí, durante las vacaciones de verano; de todos los veranos de mi niñez, rodeado de niños, que me acompañaban en todos los veranos mi niñez, supe que para mirar esos ojos, había que pagar al hermano mayor.
Lleno de tics y tan anormalmente formado para su edad de trece años, como el que ahora veo.
Allí, frente a mí, en el parque.
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Y me saca de mis pensamientos el hombre que quiere parecer gracioso y medio borracho, que vuelve a decir; hay que darle en la madre al guiski y todos le reímos la gracia y me ordena:
Paquito, ve a pedirle al camarero que venga. Obedezco y voy. Y vuelvo a sentarme. Y los oigo hablar en la lejanía tan lejana de mi infancia, que me hace recordar de nuevo, que un verano, no volvimos a verla.
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Sí vimos a su hermano, lleno de tics y acompañado por dos hombres muy grandes.
Y hace dos meses que vi a Pablito, ahora Pablo- mi amiguito de la infancia-, cerca de su casa, de la casa de mi niñez, donde nos reuníamos todos los niños durante los veranos de la infancia.
Y recuerdo que me dijo Pablo, que aquel niño tan grande, había abierto en canal a su hermana, para ver de donde podía salir la sangre de su menstruación que por primera vez veía.
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Y escribo esto para olvidar aquel suceso y al mejicano y a mi padre y a mis hermanos y al hijo del mejicano que caga dinero y buen provecho le haga.
Y hoy, ahora, esta noche, en la mesa del jardín, me bebo un guiski con hielo y soda y me preparo otro, mientras le doy en la madre, recordando aquellos ojos azules de la mar cristalina y lloro en su honor como un gilipollas, porque he olvidado su nombre.

miércoles, 22 de abril de 2009

ESPECIALMENTE DEDICADO AL Sr GARCIA FRANCES y EN GENERAL A LOS QUE ESTAMOS HASTA LOS HUEVOS DE LOS POLÍTICOS. PARA LUEGO MORIRNOS TODOS.

¿Cómo hizo usted para ser alcalde de este pueblo? Un tipo que no sabe hablar de nada. Que simplemente calla y de vez en cuando asiente ante los demás, para evitarse problemas. Que mira con los ojos perdidos al frente. Ya sé por qué hace eso: Porque en lo único que piensa es en el dinero. En cómo hacer más dinero.
Usted es político y alcalde de este pueblo y yo, nada. Pero yo me voy a morir. Le aseguro que no tengo miedo a la muerte. Para mí será una liberación.
Usted también se va a morir. Y aquí usted vive mejor que yo. Digo en esta vida. Mas pienselo,¿mejor que yo? Acaba de quitarmelo todo. Tiene más que yo. Se ha quedado hasta con mi casa. Me da pena, por los que están detrás de mí. Los que tiene usted a su cargo ¿los cuida? ¿O solo cuida de su aspecto material? Eso es lo que importa, ¿verdad? solo eso.
Mantener a los hijos en el estatus que usted les da. Vaya mierda la suya.
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Además, dese cuenta, usted seguirá disfrutando de su nivel de vida y le suda la polla lo que le diga. Pero ¿y yo?
Pobrecito de mí. si hubiera sido igual que usted...
Nada, le digo, nada me impide matarle ¿Algo me lo impide? No
Morirá igual que yo. Para que usted viva mejor a mi costa.¡¡OLÉ SUS COJONES!!
Encogió sus hombros. Meneó la cabeza asintiendo con algo parecido a así son las cosas. Y sonrió.
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Así que me abalancé sobre él y allí en su despacho, le rebané el cuello con mi navaja. Llamaron una ambulancia para salvarle la vida. No llegaron a tiempo, se desangró.
Me gustó ver sus estertores. Pensaría en llevarse ahora el dinero robado¿dónde?
Y todavía no entiendo cómo un tipo que no se interesa por nada y solo mira al frente, pudo engañarnos a todos. Quizá porque mientras le hablaban asentía.
De todas formas ahora es un cadáver. Fue un vivo hijo puta.
De comer, no me preocupo; en la cárcel me dan de comer gratis.
Ya no me preocupo de nada. Total, para luego morirnos todos

martes, 21 de abril de 2009

PARA TODOS LOS QUE ME LEEN Y EN ESPECIAL JUANCARLOS CHIRINOS:MAESTRO.EL DÍA EN QUE TERMINÉ DE LEER MI PRIMER LIBRO.

EL DÍA EN QUE TERMINÉ DE LEER MI PRIMER LIBRO, UNA IMPLOSIÓN INTERNA DE JÚBILO, INUNDÓ TODO MI CUERPO.
EN LA CAMA ARROPADO, OLÍ EL JABÓN DE LAS SÁBANAS Y LAS VI DE NUEVO, COMO ESTA MAÑANA SECÁNDOSE AL SOL.
POCO ANTES A MI MADRE, LA LEÍ UNAS LÍNEAS MARAVILLADOMARAVILLOSAS Y LA MIRABA; ROSTRO SORPRENDÍDO Y SONRISA CÓMPLICE:
FUI HACIA ALLÍ. VI LA BOLA DEL MUNDO COLGADA DE HILOS INVISIBLES. ESE INSTANTE, FUE COMO EL PRIMER DÍA QUE VI NEVAR.
LA BOCA ABIERTA. LA NARIZ HELADA. OJOS ABIERTOS OBSERVANDO MILLONES DE COPOS BLANCOS Y FRÍOS CAYENDO SOBRE LA TIERRA.
SOBRE LA TIERRA NEVADA SOBRE ELLA TUMBADO.
JAMÁS PUDE MIRAR, SENTIR, OLER, TOCAR, PERCIBIR EN MI CEREBRO, EN TODO MI CUERPO, CON TODO MI SER ALGO TÁN HERMOSO.
TÁN IMPOSIBLE DE PERCIBIR, DE DEFINIR, COMO LA PRIMERA VEZ EN QUE TERMINÉ DE LEER MI PRIMER LIBRO Y TE LEÍ LAS ULTIMAS FRASES.
ESO ES MADRE, LO QUE TE SIENTO AHORA. Y SONRÍES. MIENTRAS DORMÍA, SOÑABA CON ELLO. SUEÑO AHORA QUE NO SOY UN NIÑO.
LO SIENTO, MADRE YA NO ESTAS, PERO NO PODRÉ TERMINAR DE LEER UN LIBRO, SIN RECORDARTE.

domingo, 19 de abril de 2009

¿QUIÉN ERA?

Vaya, qué se habrá caido, me dije mientras dejaba el libro abierto sobre el suelo.
Me incorporé rápidamente del sofá y mantuve los oídos atentos, mientras corrí a apagar la luz.
De pie, me escondí tras la puerta.
Veía cómo se quemaba el tronco de encina en la chimenea y escuchaba su ruido: chuck, chuck.
Algunas gotas de lluvia las oía caer y golpearse contra el tejado de chapa de la terraza.
Algo más lejano oí tambien cómo Susana se daba la vuelta en la cama y luego silencio. No, silencio no, porque podía escucharse un OUM general de fondo, que no se iba.
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De repente, escuché unos pasos. Parecían pasos ¿Eran pasos?
Dentro de mis oídos, podría jurar que un pie se afirmaba en el suelo. Quieto ahora, ese cuerpo no quería dar el otro paso ¿¡Quién podría ser!?
Otro paso, seguro que es otro paso y joder, no tengo aquí nada que pueda ser usado como arma.
Muy, muy despacio salí detras de la puerta sin hacer ruido. Mis zapatillas con suela de goma, parecían tener alas para que no se oyeran.
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Otra vez las patas de la puñetera cama ¿cuando cojones las voy a cambiar?
Ssht,ssht, no pienses ahora en esas gilipolleces, ¡ por Dios ! hay alguien en la casa, cojones, y tú pensando en cambiar las patas y casi me echo a reir.
Una sombra inmensa veo reflejarse en la ventana, a traves de la luz de la farola de las calle.
Me preparo. Tengo que tumbarle al primer golpe, me digo mientras dejo que se acerque e la penumbra. Antes de que llegue a mí, encenderé la luz para sorprenderle.
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¡¡AHORA!! GRITO y enciendo la luz, al caer completamente desmayado.
A los diez minutos, veo a Susana, Jorge, Juanto y su amigo Guillermo a mi lado, con cara de susto. Juanto me pregunta:¿Que te ha pasado?
Yo les pregunto a todos:El que andaba por ahí ¿QUIEN ERA?

sábado, 18 de abril de 2009

HOY

QUISIERA PREGUNTAR A LOS QUE ESTAIS ENFRENTE DE LA PANTALLA. HOLA. ¿ME VEIS?
BUENO, PREGUNTO ¿CÓMO PUEDO REGISTRAR ESTE BLOG, COMPARTITIDO CON USTEDES?
QUISIERA VISITAROS PERO SE VE QUE ESTÁ LENTO ESTO DE INTERNET. NO ME DEJA ACERCARME PORQUE QUIERE QUE PONGA NO SÉ QUE RAYOS DE LO DE LOS MENSAJES Y ALGO DEL GOOGLE.

miércoles, 15 de abril de 2009

LUCRE: PORQUE DIOS TE HA DADO LICENCIA

Qué voy a decir de ella. Sus ojos verdes me confunden, me atraviesan, me dislocan todos los huesos de mi cuerpo. Cada una de las circunvalaciones de mi cerebro me las cambia se sitio.
Ya no la miro. Y no puedo tenerla.
Ahora por eso te digo: Vete.
Y tu belleza retumba en cada parte de mi ser y es agobiante y a pesar de que me has tenido dentro de ti y te he dado todo, jamás seras parte de mí, salvo por ese instante ya pasado. A pesar de que siento tu afecto en tu mirada y en tu beso alegre de despedida. Te vas y serás de otro, pero solo un momento. Un instante corto. Y solo serás de ti misma, siempre. Y todo se lo darás a tu hija, que tuviste con el primer hombre. Y a ese, si volviera, se lo volverías a dar todo, como la primera vez que te hizo mujer y de él te enamoraste, si no le hubieran abierto la cabeza de un disparo, hace tanto tiempo, allí en tu pais.
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Y ahora otra mujer. Allá enfrente, con ese pelo negro y lacio que llega en cascada hasta la cimbreantes caderas y lo mueve a cada paso, gustándose, queriéndose, amándose y la llamo y simplemente dejo pasar el tiempo, mientras la miro a sus ojos negros y profundos ahogándome en ellos. Y vuelvo a respirar, cuando un rayo de luz, reflejan sus pupilas y bebo. Y siento que la bebida me va afectando.
¿Puedo preguntarte una cosa? Me dice.
Si tú cobras, yo también, respondo medio borracho, mientras bebo otra copa.
Y ella sabe que lo he dicho de broma y que por mis ojos se me conoce y que no puedo ser malo y que le gustaría, hablar conmigo, porque no vive.
Y ¿otra historia de amor? Paso. La digo alzando la voz y me voy de su lado.
Camino hacia la barra y grito el nombre de la dueña del club: LUCRE,LUCRE.
LUCRE camina hacia mí saliendo del almacén. Tomate una copa, te invito
A mí ahora cerveza. Estoy borracho. Y me habla y la escucho y me habla.
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Me despierto a eso de las dos de la tarde. No puedo moverme. Vueltas en la cama. Una y otra vez. Al cabo de una hora bajo a la cocina. Hago café ¿Y el tabaco? Subo a la habitación y me pongo el albornoz. Las llaves del coche. Recojo el tabaco. La luz del SOL, me deslumbra. Pica su calor. Me gusta.
No entra ningún coche al pueblo por la carretera. Pequeño y perdido, el último pueblo de LA MANCHA. Donde nació mi padre. Hacia Andalucía unos 26 kilómetros
En el asiento del cohe enciendo el cigarrillo. Bebo el café. Me tiro un pedo que me obliga a levantarme y subir corriendo al baño.
¡Paco, Paco!. La voz de Porfirio me reclama y le digo gritando: en la cocina hay guiski y hielo. Espérame.
Cago y me ducho. Me visto con ropa limpia. Bajo y allí esta él. Sonriendo me dice: ¡Que tal, artista!, con ese deje.
Ya ves, respondo y pregunto si ha comido ya.
Voy ahora al bar. Está mi hijo preparando la comida, arroz con bacalao, vente y comemos.
¿Ha venido gente este fin de semana? le pregunto, aunque ya sé la respuesta:NO.
Llegaron dos o tres a la casa rural, me contesta, pero ya se han ido.
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Porfi hijo, me dice sabiendolo:¿qué hiciste ayer?
Ya sabes donde estuve ayer, ¿qué es lo que más me gusta del mundo? La mujer, por eso mismo jamás la entenderé. Y me viste desde el bar pasar, qué jodio, le digo.
Terminamos de comer. Tomamos un café. Porfi padre dice que se va al paseo para abrir el otro bar.
Le acompaño y tomamos un guiski.
Hablamos y hablamos.
Él siempre preguntando y yo contestando y mientras bebiendo y bebiendo.
Los vapores del guiski me hacen retroceder a ayer y recuerdo a la de los ojos verdes. Recuerdo los ojos negros en los que me ahogué. No recuerdo nada de lo que me contó LUCRE.
Me voy al club de LUCRE, Porfi, tú eres muy feo.
Se rie. Me voy.
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La barra larga entrando a la derecha está vacía de hombres y de chicas. Al terminar la barra a la derecha, hay una cortina que da al meadero de hombres. Enfrente de la barra, unas mesitas altas y dos sillas. Un poco más allá, detrás de otras cortinas, dos habitaciones, ya sabes para qué.
Pido una cerveza. Su hermana me atiende y se va al almacén, desde donde la llama:LUCRE.
A la izquierda de la barra, hay una habitación que ellas llaman reservado. ¡No!, que hay dos. Entre los reservados y esa pared, dos mesitas altas y sillas como las otras. Una bola de luces en el techo. Dos máquinas tragaperras y una de música. Encima una televisión, colgada de la pared, en la esquina. Ahí se ve de otra manera, más oscura. Aquí donde estoy, apoyado en el mostrador, se ve más luz y te veo que caminas hacia mí, saliendo del almacén y te digo: tómate una copa, mi amor y hablo como tú, con esa dulzura, pero no me sale y hablamos, hasta que tienes que atender a esos cuatro que entran al club y entonces escribo sobre la barra, junto a mi cerveza, que bebo de un trago.
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Y vuelves a por tu cerveza y en la mano traes otra para mí y me sonries diciendome: ahora invito yo y seguimos hablando otro rato y antes de ir a servir a aquél que ha llegado, dices a GLORIA: Ven y mientras viene del fondo, me cuentas que es muy amiga tuya y que es de tu pueblo y que se llama GLORIA y te vas, cuando GLORIA me besa en la mejilla, mirandote a los ojos.
Y hoy no vas a ir con nadie, te digo GLORIA tras dos cervezas más.
Y me hablaste y me hablaste y bebí y bebí invitándote invitándote. Hasta que dijiste tengo hambre y llamé a LUCRE y a LUCRE la dije que se viene a cenar conmigo fuera, tu amiga.
Esta noche solo estará conmigo y...
Venga, vete ya con GLORIA, que ya se ha vestido, dices sonriendome, mientras te pago.
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Y GLORIA me cuenta mientras cenamos en un bar cercano, que un hombre la quiere porque dice que de ella se ha enamorado. Con locura recalga. Y la pregunto si del entorno y es entonces cuando me digo a mí mismo¿eres gilipollas?
Me dice que no y me cuenta la situación y ¿debo decirle que...?
Ni se te ocurra. Ni loca. Hazte la estrecha porque todavía no...
No, todavía, no.
¿Le quieres?
Si, le quiero, es un hombre muy bueno, pero no estoy enamorada.
A nuestra edad, yo creo que nadie se enamora ¿no?.
Bueno, él sí.
Y mientras me digo de nuevo que soy gilipollas ahí en mi cabeza, la digo que eso es lo de menos, pero que lo respete y que no tiene que saber nunca que trabajaste en un club y te veo, ¿sabes? ahora mismo con una niña en un parque. Ha sido una imagen y bla,bla,bla, yo y luego ¿Te ha pedido matrimonio?
Sí.
Pues aprovecha la ocasión. Serás feliz con tu niña y él, ya verás. Y jamás, jamás, le cuentes dónde trabajaste.
Terminamos de cenar. Bebimos y te llevé a casa diciendote que después de esta noche no volveré a verte. Y te deseo más que nunca.
No quiero hablar de aquella noche mágica. Entre nosotros solo quedará.
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Pasaron unos cuantos años.
Volví al club de LUCRE, pero ya no había chicas alegres, agradables, calientes y hermosas como el SOL.
Había tias del Este. Frías antipáticas y muy guapas.
LUCRE, nada más entrar al club, sentí algo raro. Te lo dije. Te dije que tenías que poner un guarda de seguridad y contestaste que yo me basto sola para pegar de hostias a alguien.
No eras amiga de SALOMÓN, porque no eras rica y no podías jugar con la muerte.
Y ahora te recuerdo, mientras leo el recorte del periódico.
MUERE APUÑALDA LA DUEÑA DE UN PUB EN PUERTOLLANO DURANTE UN ATRACO.
L.R.B, de 36 años. Y sé que con los cojones que tenías el hijo de puta ladrón tuvo que darte siete puñaladas, porque si no lo matabas tú al cobardegrancabrón, a pesar de que eras tan pequeña.
Y sé que no pudo ser cualquiera. Tú ya sabes.
En estos momentos, te recuerdo LUCRE y sé que pones copas a los ángeles en el cielo y te emborrachas con ellos y permites a los ángeles follar con tus amigas de Colombia, previo pago, porque
LUCRE: DIOS TE HA DADO LICENCIA

LAS RAJAS.

Hoy me levanto más temprano que de costumbre. Aún es de noche. He dormido bien. Y lo de siempre. Recogo el periódico, mientras se hace el café. Me lio un cigarrillo y subo al baño corriendo. No falla.
Enciendo el calentador y leo el diário, mientras voy cagando.
Me levanto y me desnudo. Me miro en el espejo y tengo ojeras. Me toco la barba, pero no pienso afeitarme. Me quito el pijama mientras le doy la espalda al espejo. Vuelvo a mirarme y veo una raja que cruza mi pecho de tetilla a tetilla y ese nombre tetilla, hace que me ría.
Esta sangrando. BUAH, digo, y vuelvo a darle la espalda al espejo, que le den por culo, ya se cerrará.
Me meto en la ducha y abro el agua. Cuando agacho la cabeza para echarme el champú, veo que ha salido otra raja. De lado a lado en la barriga.
Termino de ducharme y vuelvo a mirar las rajas, que sangran.
Vuelvo a darme la vuelta, para coger agua oxigenada y mientras lo hago con la mano izquierda, con la derecha agarro la banqueta y la estrello contra el espejo.
Ese hijo de puta, no vuelve a rajarme y me rio, mientras se lo grito.

martes, 14 de abril de 2009

HACE AÑOS

PASEABA POR LA PLAYA DE LA CONCHA, CUANDO VI UN HOMBRE SENTADO EN UN BANCO. DABA MIGAS DE PAN A LAS PALOMAS Y SE COMÍA LA CORTEZA.
LLEVABA UNOS ZAPATOS ROTOS POR LOS QUE SE VEÍAN SUS PIES EN CALCETINES CON AGUJEROS. UNOS PANTALONES GRISES Y MANCHADOS. UN JERSEY AZUL,CON UN AGUJERO QUE DEJABA AL AIRE UNA TETA LLENA DE PELOS. LO ÚNICO NUEVO ERA UN ABRIGO NEGRO DOBLADO EN UNA ESQUINA DEL BANCO, HACIENDO DE ALMOHADA.
ME SENTÉ JUNTO A ÉL Y ME DIJO QUE ERA ESCRITOR.
YO TAMBIEN, LE DIJE YO.
SÍ, PERO TU VIDA LA ESTÁS BUSCANDO PORQUE ERES MUY JOVEN Y YO HACE TIEMPO QUE LA ENCONTRÉ. PARA SER ESCRITOR, NO HACE FALTA SER CONOCIDO. SOLO HAY QUE ESCRIBIR. EL QUE TE LEAN ES LO DE MENOS. SI TE LEES TÚ Y TE GUSTA, ESA SENSACIÓN ES LA QUE TE HACE SER ESCRITOR. HAZME CASO, LO DEMÁS SON GILIPOLLECES.
¿HACE UN VINO POR LA ENSEÑANZA?
NO TE VOY A DECIR QUE NO.

viernes, 10 de abril de 2009

A MI NUEVA AMIGA LOLA.

ESTUVE GRACIAS A DIOS EN MÉJICO HACE MUCHOS AÑOS. APRENDÍ MUCHO ALLÍ. QUIZÁ MÁS DE LO QUE HUBIERA DESEADO.
SIEMPRE. SIEMPRE RECORDARÉ A MI AMIGO ZITARROSA. CON SU APARICIÓN EN EL ESCENARIO VESTIDO COMO SE VESTÍAN ANTES LOS HOMBRES. SU PELO ENGOMINADO Y ECHADO HACIA ATRÁS, RECIÉN PEINADO.
UNA MUJER QUE ME INVITÓ Y ESTABA JUNTO A MÍ, EN ESE MOMENTO PENSARÍA QUE ERA MARICÓN. NI LA MIRABA. AQUELLA FIGURA DE HOMBRE. DE HOMBRE DE LOS DE ANTES ME FASCINABA. Y NO SOY MARICÓN. QUIZÁ, LE HUBIERA INVITADO A EMBORRACHARSE CONMIGO, HASTA LAS TRANCAS. PERO ÉL Y YO SABÍAMOS QUE MARICONES NÓ ERÁMOS COMO MIRAMOS A ESAS MUJERES.
PERO ESE HIJOLAGRANPUTA AL PRESENTARSE Y AQUELLA VOZ. COJONES.
QUÉ TIPO. Y CUANDO EMPIEZA A DECIR SUS POESÍAS CANTADAS Y MI PUTO CUERPO LAS SIENTE. COJONES. NO HACÍA MÁS QUE LLORAR, PORQUE AQUEL HIJOPUTA ERA COMO YO. TODO SENTIR.
LA MUJER QUE ESTABA A MI LADO, ME DIJO SI QUERÍA IRME. DIOS. JAMÁS VOLVERÉ A VERLE. JAMÁS VOLVERÉ A ESCUCHARLE.
POR DESGRACIA, COJONES ASÍ FUE.
PERO VI AL MONSTRUOHIJOLAGRANPUTAMARAVILLOSO.
OTRA COSA ES QUE NO PUEDA VOLVER A ESCUCHARLE. NO DEBO CAER EN UN MANTO DE LÁGRIMAS.

BALANCE XXX: ¿?

Ahora sé que me muero. Quiero que sea cuanto antes. Los dientes se me han caído. La piel se cae a trozos. Aunque me ponga esparadrapo y algodones, el escozor es tán grande que los arranco sin querer, mecanicamente. No debo acercarme a nadie. No hablaré con nadie.
Así comenzó:
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Estaba sobre una colina viendo un pueblo vacío de gentes. Miraba sus tejados negros de pizarra, casi todos hundidos por la mitad. Miraba las piedras negras de sus casas. Miraba que los pájaros daban un rodeo evitando cruzarlo.
Sentía el silencio apretando en mi cabeza. Ni frio ni calor. Veía que los arboles solo crecían a los lados del pueblo. No se movía una hoja. Dentro del pueblo, no había una sola flor. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Los pelos se me erizaron.
A pesar de todo hice unas fotografías.
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Un kilómetro después de correr lleno de pánico por el sendero, entré al coche.
Corrí hacia casa, como si me persiguiera alguien.
Cuando llegué, le dije a mi mujer que llevara las fotos a revelar, al irse a cuidar a su madre.
No le conté nada de lo que sentí ni dónde había estado.
Estaba impaciente por ver las fotos.
¡Que venga ya, que venga y me traiga las fotos!
Al llegar le quite las fotos de la mano.
Ví que desde donde me situé enfrente, en la otra colina, aparecía un edificio negro que yo no había visto. Tenía que volver. Algo me llamaba.
No me despedí de mi mujer.
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Enfoqué tras la cámara, el mismo sitio donde estuve. No estaba el edificio que parecía un castillo. NO ESTABA.
Agujereé con mis manos el suelo, para enterrar la alta caña de bambú que traje de casa. Hice las mismas fotos que había hecho.
Atravesé el pueblo corriendo para ir a la colina de enfrente.
Me doy cuenta de que no hay hormigueros.
Latigazos de aire frío que no sé de donde vienen me inundan. Siento terror, pero necesito saber si el castillo existe.
Enfoqué la camara hacia el bambú enterrado. Hice fotos. Enterré con mis manos otra caña de bambú. Sentí al hacerlo como agujas en los dedos. No le di importancia. Regresé corriendo al lugar donde enterré la primera caña.
Mientras lo hacía, sentí como si alguien tirara de mí hacia atrás, de la coleta.
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Ya estoy.
Terminé el carrete.
Corrí y corrí lleno de terror.
La cabeza me daba vueltas cuando estuve en casa.
Revelé las fotos. De nuevo sale el castillo que yo no vi en ese pueblo negro.
Yo salgo junto al castillo, desnudo, rodeado de sombras negras.
Salgo en otra foto, también, enfrente, mirando con mi cámara, junto a la caña de bambú que planté primero. Tambien desnudo, pero sin piel, sin pelo, sin uñas, sin sexo.
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Ya sé lo que me ha ocurrido. Esos pinchazos, se han metido dentro de mí. Me comen por dentro. Vuelvo a ese pueblo. Allí me mataré- dos tiros de escopeta-. Seguiré sin comprender. Allí dejaré las fotos.
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DESPUES DE LEERLO, LE PREGUNTÉ A JAIME, EL DUEÑO DEL BAR, QUIÉN DEJO SOBRE LA SILLA DE LA BARRA ESTOS PAPELES.
NO SÉ ME DIJO, CUANDO OÍ LA PUERTA, ESTABA MEANDO Y ACABABA DE ABRIR.

PARA VOSOTRAS. BALANCE XVIII:DURANTE LA MADRUGADA

Son la tres menos cuarto de la mañana. Doy vueltas en la cama. No puedo dormir. Comeré algo. Bajo las escaleras para ir a la cocina. Café, 2 magdalenas.
En esta finca estamos tres personas. Mi padre dormido. Mi tío dormido. Y yo. Vuelvo a intentar dormir. No puedo.
Voy a fumar un cigarrillo fuera de la casa.
Noche estrellada y con Luna. Hermosa, muy hermosa noche. No hace mucho frio. Oigo la berrea de los venados. Los perros ladran. Los mochuelos ululan, como peleándose.
Paseo por la era. Hacia el Sur, tengo enfrente Sierra Morena.
Justo en medio de una montaña,veo una luz extraña. No es un coche. Tampoco una luz de vivienda. Me parece que se ha movido. Me froto los ojos. Se mueve a derecha e izquierda. No, no puede ser. Cojo la linterna del coche y alumbro frente a la luz. La muevo a un lado y a otro. Miro la luz. Se mueve. Sí, se mueve como moví la linterna. Derecha e izquierda, luego abajo y arriba.
No oigo los venados y los perros han dejado de ladrar. No se oyen los mochuelos.
Silencio. Inaudito silencio de noche en el campo.
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De repente tengo miedo. Mi corazón se acelera. Vuelvo a la casa, casi corriendo. Subo las escaleras, hacia mi habitación, dejo la linterna sobre la mesita de noche, cojo un cigarrillo y me lo fumo, sentado en la escalera. El Quijote de la esquina se mueve a derecha e izquierda. Tengo miedo. No vengáis, me digo en mi cabeza, mientras escribo todo esto. No vengáis. Tengo miedo. Me siento cansado. Ahora son las tres y cuatro minutos. La cabeza me da vueltas. Mejor dormirme. Tengo curiosidad por ver si la luz sigue ahí, donde la ví antes, en el centro de la Sierra.
¿ Podré ir a ver. Oigo a mi tio roncar, es lo único que oigo. Bajaré y subiré luego a contarlo aquí escribiendo. Estoy en que sí, en que no. No me decido. Apago la luz de la escalera. Cierro la puerta de la habitación y siento miedo. Otro cigarrillo. Cansancio. No puedo bajar. Mi corazón se acelera. Estoy muy cansado.
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PADRENUESTROQUEESTASENLOSCIELOSSANTIFICADOSEATUNOMBRE.VENGAA
NOSOTROSTUREINO,HAGASETUVOLUNTADAQUÍENLATIERRACOMOENELCIELO.
ELPANNUESTRODECADADIADANOSLEHOYYPERDONANOSNUESTRASDEUDASASÍ
COMONOSOTROSPERDONAMOSANUESTROSDEUDORESYNONOSDEJESCAERENLA
TENTACIÓNMASLÍBRANOSDELMALAMEN.
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He cogido el cuaderno para escribir todo esto. Me tumbare en la cama para intentar dormir.
Dejo la luz de la mesita encendida y micuaderno a mano.

miércoles, 8 de abril de 2009

BALANCE XV: EL TIEMPO TE HA CAMBIADO.

Pero reconozco aún tu belleza. La dije. Tú eres la hermana de Alejandro. Me miró. Vi en sus ojos que le interesaba. Invítame a una cerveza, por favor. Le pidió al camarero mi copa y otra para ella.
Llegué acompañado de dos de mis hermanos, un sobrino y un amigo. Habíamos comido juntos y lo pasamos bien. Después entramos al bar del veinte, como a lo largo de veinte años. Preguntamos al camarero que tal le iba y todo eso. Nos reímos, pero me aburrí al escuchar los mismos recuerdos, las mismas bromas.
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Entonces fue cuando la vi. En una esquina del bar. Apoyaba en la barra su tristeza y soledad. Bebía. Me acerqué y despues de decirle eso, la dije que se me quedó grabado su rostro y su cuerpo, corriendo por el pasillo de su casa. Sus pechos generosos, tan hermosos, su cabello rubio, sus piernas. Su braguita blanca. Y su voz alegre, diciéndole a su hermano: me voy, he quedado.
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Cuando me sonrió, la dije si podía volver a su casa. Nos tomamos las copas y me dijo que sí. Me despedí de los que me acompañaban. No se la presenté. Estaban bebidos y podría ser objeto de escarnio.
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Salimos del bar y entramos en su casa. Estaba al lado. Subimos. Pedí que me enseñara la habitación de Alejandro. Los recuerdos galoparon hacia mi adolescencia.
Me invitó a otra copa que me sirvió. Voy a ducharme, me dijo. Ven conmigo.
Las horas pasaron disfrutando del sexo que me daba ahora y antes, con catorce años, no pude tener. Nos entregamos como posesos.
Yo recordando lo que no tuve y deseo todavía y ella lo que no podrá ya jamas tener: Su juventud.
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Tras el sexo, bebimos. Charlamos. Sentados en el sofá de su casa. Frente a la librería donde su padre famoso, posaba junto al rey. Fue cuando me dijo que no le interesaba vivir. Que estaba hasta los ovarios.
Yo dije que eso era una tontería. Que si no se lo había pasado bien conmigo. Me dijo que sí. Me dijo: un momento de dicha ente tanto abismo. Seguimos bebiendo. Me invitó despues a bailar al Sol.
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Fuimos. Estaba borracha. Yo también. Bailamos. Ella se agarró a las cortinas de la sala de baile, ahí en ese escenario. Las tiró. La llamaron la atención. Intercedí. Ella siguió haciendo tonterías. Dije que me iba. Que nos fuéramos. No quiso. Me fui y allí la deje.
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Tras unos años, volvi al bar del veinte. Pregunté al camarero si recordaba a la que se vino conmigo. Sí, me dijo. Venía por aquí de vez en cuando. Se iba siempre borracha. A los tres días de estar contigo, vino una ambulancia. No pudieron hacer nada por ella. Se murió sola en su casa. Dicen que fue suicidio.
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Ahora pienso que la veré en el cielo, como la vi cuando tenía diecisiete años. Ella siempre se querrá ver así. Llena de belleza y de vida. Y así es como la recordaré siempre y la diré entonces:
EL TIEMPO NO TE HA CAMBIADO.

lunes, 6 de abril de 2009

POCO TIEMPO

DESPUES DE ESCRIBIR ESTE BALANCE, EMPEZÉ A LEER EL LIBRO DE JAMES JOYCE RECOMENDADO POR MI MAESTRO JUAN CARLOS CHIRINOS.
ME DÍ CUENTA DE QUE EN ESE LIBRO, PONE QUE LOS CHINOS DICEN LO MISMO: QUE LOS BLANCOS OLEMOS A CADAVER.

BALANCE XXI: LA NOSTALGIA

Cuando desperté recordé el sueño. El sueño soñado por todos. El de que te toca la puta lotería. A mí me tocó. Pero en el sueño y en el señuelo, regalo todo el dinero. A mi hijo el mayor, le doy una parte. Al otro otra. A mi mujer el resto.
Entonces ocurre que todos se van y me dejan. Y, por fin, sin nada, es cuando realmente soy libre y me siento muy bien.
Y me voy al sur. Al calor del sur. Dejo el coche al borde de la playa. Sin gasoil. Despues le prendo fuego. Y me alejo y simplemente me tumbo en la playa. Escucho romper las olas del mar. Y miro al cielo. Y así, me fundo con el mar. Con el cielo. Y muero. Y luego no puedo respirar. Siento que me ahogo y toso. Y me despierto.
Y así lo escribo. Y así me jodo, porque la puta realidad me dio de lleno. Y no sé cómo. Me siento en el ordenador. Intento escribir y lo único que me sale es esto. Y bebo cerveza. Tras unas cuantas, me salió un escrito ya escrito:
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No debería escribir esto por mis hijos, pero sí,efectivamente, esta música hace que me apetezca subir a un coche y conducir. Ahora, de noche, como hace veintinueve años y bebiendo de esas latas de cerveza del asiento de atrás. Con esos canutos liados al borde del cenicero y con aquella chica, que te miraba como si fueras un héroe, no sabías todavía por qué y parar en aquella playa de Almería para seguir bebiendo y fumando y luego follar sin parar, meciéndote con el sonido relajado de las olas junto al mar y después ver el amanecer ahíto de sexo y encanutado hasta las cejas y borracho hasta el cogote, dormir, dormir, dormir y quedarte muerto junto a aquella chica que te miraba como a un héroe.
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De repente aquí escribieno esto te jodes y de verdad más vale que hubieras muerto y que no tuvieras nada como entonces y que los hijosdeputa que tocan esa música, no se hubieran echo ricos o que hubieran muerto como tú lo quieres ahora y te dices que por esto que te pasa a ti, ahora, algunos de esos músicos murieron por el camino.
Y tú, con 52 años, no estas muerto y debes dos hipotecas que no sabes cómo vas a pagar y tienes un hijo con la edad de cuando aquello ocurrió y otro algo más joven y una mujer y una casa en la playa que no puedes pagar y te jode no ser joven, porque nadie te dará trabajo con 52 años y ya no estas ahíto de canutos, ni puedes follar hasta el amanecer, sino de la puta vida que ahora te hace llorar tras dejar a seres queridos por el camino, al recordarlos y recordar tu niñez, con ellos, tán feliz y el siguiente quiero ser yo, pero no viene la de la guadaña y la espero, engañado, traicionado y la chica que tengo a mi lado, ya no es una chica y me engaña considerándome un héroe porque dice que soy buena persona.
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Y vuelvo a beber cervezas para ver si lo devuelvo todo escribiendo. Pero aún no estoy lo suficientemente borracho y espero y mientras leo lo de Quevedo:
"No he de callr, por más que con el dedo, ya tocando la boca, o ya en la frente, silencio avises o amenaces miedo. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
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Y releo y pienso y me quedo vacío pensando escuchando música de James y vuelvo a los 16 años y al colegio, cuando escuché a este hijoputa, ya muerto, como todo lo bueno.
Y recuerdo con nostalgia la habitación de los chicos de Guinea Ecuatorial. Siete hermanos que dormían en esa habitación. Allí, en ese colegio. Entré y les dije que olía distinto de ls nuestras, los blancos. Y entonces pregunté:¿las nuestras como huelen? Y me dijeron que a cadaver. Y me digo con nostalgia que si hubiera seguido viendolos, mi vida habría cambiado y no tendría nostalgia ¿Sería otra? Mi vida.Mi nostalgia ¿Sería otra?
Y propongo otra, para que sientan que:
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El tipo que canta allí, subido a ese escenario, sepa que es un mierda. Que es una mierda. A la mierdas, se las pisa, ¿no? Y yo quiero matarlo. Y que sepa que no me dice nada su puta música. Dejo atras a mi mujer, que me dice por señas que a donde voy. Saco mi polla. Se la enseño, haciendo el gesto de mear. Nadie se entera. Todos miran al tipo que quiere engañarme; allí subido a ese escenario. No meo ahí mismo- porque mancharía a todos los demás y a pesar de mi odio, a mí, no me gustaría que algún hijoputa me meara. Si fuera mujer sería distinto y miro a los que a mi alrededor saltan estúpidamente, gritando las canciones que el de ahí arriba canta.
Voy efectivamente a mear. Salgo del escenario. Un huevo de gente va a lo mismo que yo. Hago cola. Para aliviar la cola. Ya completamente llena de pis. No voy a conseguirlo. Me salgo de la cola. Decidido, entro allá al fondo, donde un grupo de gorilas esperan en una entrada. Paso sin mirarles. Justo. Cuando alguien quiere pasar desapercibido lo consigue. Mi pelo largo y mi edad hacen el resto. No me dicen nada. Ni me miran.
Meo donde el famoso cantante mea. Espero. Abro el frigorífico y saco una cerveza de las que el cantante anuncia por televisión ¿o era guiski? Me la bebo. Miro todo a mi alrededor. No es muy cómodo el sitio. Lo típico de un pueblo alrededor de Madrid. No sé como lo llaman; patronato de cultura o algo así. Me río estúpidamente. Alguna vez se acabará, me digo, mientras los gritos y la puta mierda de música de ese tipo asqueroso suena en mis oídos. Mi mujer me estará buscando, pienso. No muy preocupada, porque el jovencito de al lado, un Bruce Lee de 1,90, la ha mirado un par de veces, meneando la cabeza diciendo que sí y cerrando los ojos el hijo de la gran puta, despues de echarle esa mirada, el muy cabrón, que a lo mejor luego soy yo. Despues me miró a mí y ya me ib a mear.
ESPERO. ESPERO. ESPERO.
El sonido se apaga. Me coloco tras la puerta. Miro por la mirilla. Llego él el primero. Suerte, me digo. La abre. Cuando entra, no le da tiempo a verme. Me abalanzo y le rompo el cuello, como me enseñó el amigo y maestro coreano. ¡ Por fin !, me digo, un hijoputa menos. Y ya no siento NOSTALGIA.

BALANCEXX: ME QUEDÉ EN LA CAMA

Me quedé en la cama. Muerto. Sin poderme mover. Miré el reloj. No estaba en su sitio. Estaba sobre la mesilla de noche del lado de la cama de mi mujer. ¡Joder, como me dolía la cabeza!. Fui por un alkasezner o como cojones se escriba. No había. Un spidifeno como cojones se escriba, si había. Solo uno. Me lo tomé. Café solo. Otra vez a dormir.
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Al cabo de mucho, mucho tiempo, escuche voces abajo. Mihijo pequeño, había venido del colegio. Estaban comiendo. Los tres. Mis dos hijos y mi mujer. Yo no quería bajar. No tenía hambre, aún me dolía la cabeza, aunque la pastilla había hecho algo de efecto. Me quede en la cama. Tenía un sentimiento de culpa de cojones. Sobre todo por el dineral que me fundí. Pero allí en mi cabeza, aún estaban las dos tías y yo pasándomelo bien. Bueno, vale. Fui al baño. Devolví.
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Mi mujer no me hablaba. Sentía su tirantez. Mi hijo pequeño, preguntó: ¿dónde has estado?
Tomando unas copas con unos y se aparecieron en mi cabeza aquellos pechos. Y luego me dijo que eso no estaba bien. Volví a sentir un huevo de culpa. Pero realmente no me podía mover. Así que me metí en la cama.
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Quedé muerto hasta el día siguiente, cuando me levanté al sonar el despertador y pude llevar a los chicos al colegio.
Al cabo de tres días todo volvió a la normalidad. Pero me sentía culpable, cuando mi mujer me hablaba. Se terminó en una semana, más o menos.
Entonces lo mismo de sempre. Los recuerdos. Los sueños.
Y otro día, cuando terminé de comer me tumbe en el sofá. Y allí, frente a mí, vi el dibujo que me hizo el pintor amigo de mi padre; se llamaba Amador. Dibujaba y pintaba de puta madre. Nos dibujó a todos. A todos mis hermanos y a mí. Dibujo también a la prima que vivía con nosotros, igual que su padre. Igual que su madre. La amante de mi padre y hermana de mi madre.
Estábamos todos juntos, colgados en una pared, mienras pasaba el tiempo y nos hacíamos mayores. Y ocurrió lo que tenía que ocurrir. Y me acuerdo de Quevedo y de Blasco Ibañez, cantándolo en una canción. Hasta que pude leer la canción que cantaba y luego supe que el que la cantaba, no era como Quevedo. Pero al principio lo creí. Sobre el dinero. En fin.
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Ese cuadro dibujado me lo devolvió el abogado de mis hermanos. Me lo trajo en una bolsa de basura, cuando se quedaron con mi parte de herencia y de la de mis hijos, porque decían que les había robado. Pero ninguno quiso mirar las cuentas de ningún banco ni lo que tuve que pagar por hipotecas. Ninguno quiso mirar que avalé con mi casa, para poder pagar. Ninguno recordó que les pedí ayuda, cuando estaba solo con toda esa mierda.
Solo vieron el dinero que había en el banco, dejado por mí para la empresa.
Y fue en aquella época, cuando tenía nueve años y mirándome en el dibujo, que ya no era yo, sino otro, cuando todo cambió. Y escribí para sentirme bien.
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TODO CAMBIÓ:

D. Julián nos dejó a la entrada del colegio. Escuelas Pías de San Fernando. En Donoso Cortes, 80.
Al atravesar la puerta de hierro, me dí cuenta. Mire hacia la acacia, que había a mano derecha. Hacia arriba, hacia el verde de sus hojas, que brillaban al sol. De esa manera.
Ahora todo cambiará. Porque ya soy un hombre. Me dije.
Entré a clase. Don Fernando, nos dijo que hicieramos una redacción. No recuerdo sobre qué era. Si recuerdo a don Fernando. Gafas que hacían sus ojos más grandes. Cara redonda. Algo de pelo gris en las sienes. Corbata siempre negra. Guardapolvos, siempre gris. Recuerdo también su cartera. De las que se ataban con una correa de cuero. Me caía bien, porque al desabrocharla, era como nosotros.
Porque ya soy un hombre voy a hacer la mejo redacción del mundo. Me puse a escribir. Como si a mi mano la llevara un ángel. Sí, me dije. Estaes la mejor redacción del mundo. La terminé el primero. La entregué el primero.
Don Fernando sobre la tarima de madera. La leyó para sí, sentado en su silla. Entonces desde arriba, me miro a los ojos. Me dijo: No la has hecho tú. Te la ha hecho tu hermano.
La he hecho ahora mismo. Se lo juro don Fernando.
Lloré. Dejé de ser un hombre. Todo cambió.
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Entonces, alguien me llamo. Al movil. Yo aún estaba tumbado en el sofá. Pero cogí el movil. Y, como siempre salí al jardín. Escuche una voz que no conocía. Joder; era ella, creo. Sí, era ella. Con la voz más suave, más delicada, más que quiero que me chupes el coño otra vez del mundo, me dijo que cuando iba a verme otra vez. Ya veremos, la dije, como si yo fuera joven de nuevo, hijo puta, conquistador a tu edad, me dije. Se empalmó. El de abajo.
Semanas después, dije que iba a ver a un amigo del Rastro. A Alberto. Alberto es muy mayor. Su mujer se tiró desde un noveno piso en Benidorm. Ahora está junto a su amante.
Fui al banco. Saqué dinero. Di vueltas. En fin, dije a mi mujer que no iba a comer. Y la lié de nuevo.
Y ahora me mece un blues, despacito de Lee Hocker muerto, Pero vivo y me entra sueño y tengo que ir a dormir. Y corto. Y me voy a dormir

domingo, 5 de abril de 2009

VISTO DE UNA PELÍCULA.

EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS.
UNA MIERDA. LOS MEDIOS ES CON LO QUE TIENES QUE VIVIR.

COJONUDAS. COJONUDO.COJONUDÍSIMO.

QUE VAYA ONDA. QUE DE PUTA MADRE. CHEVERE. EN FIN. MULTITUD DE ACEPCIONES. LO MÁS. MARAVILLOSO.

sábado, 4 de abril de 2009

HE DUDADO.

ENTRE PUBLICAR LOS TRES BALANCES QUE VIENEN A CONTINUACIÓN.
PERO QUÉ COJONES. JAMÁS SERÉ UN EMBUSTERO.
ESTOS TRES BALANCES LOS ENVIÉ A DOS DIRECCIONES: UNA A SANCHEZ DRAGÓPARA QUE ME RSPONDIERA SI ERAN BUENOS O NÓ. NO ME CONTESTÓ. OTRA A BEATRIZ MOURA, DIRECTORA DE NO ME ACUERDO QUÉ EDITORIAL. TAMPOCO CONTESTÓ.

SALE EL PUTO BALANCE MUCHO MÁS ABAJO PORQUE NO SÉ COMO SE COLOCA A CONTINUACIÓN DE ESTA ENTRADA.

miércoles, 1 de abril de 2009

BALANCE XXII: DOS HISTORIAS, UN MISMO FIN.PARA ZULLY.

- I-

Un mes fuera de casa había terminado. Dejé el puto trailer sacadinero frente a mi casa: Un chalet pegado al otro y al otro y al otro...
Llegué contento. Quería beberme unas cervezas escanciadas por mí en la jarra grande. Lo imaginé dos kilómetros antes de llegar.
Subí las escaleras y abrí. No había nadie. O eso en principio creí. Hasta que vi aparecer a un tipo desnudo saliendo de la habitación. MI HABITACIÓN. Fui hacia él. Puso las manos delante de su cara. Se las aparté con la mano izquierda. Dirigí mi derecha en puño apretado entre los dos ojos.
TE PARTO LA MADRE, pensé y golpeé y cayó con nariz rota. Mientras se despertaba me calmé, bebiendo a sorbos grandes mi cerveza. Me reí. Luego lloré y grité:¡ QUÉ HIJA DE PUTA !. No. En mi casa. Es lo único que puedo decir mio. Pero¡ qué hija de puta !. En mi casa.
El tipo desnudo tardaba en despertar. Le toque la nariz. Los huesos se incrustáron muy dentro. No sangraba. Veía que no despertaba. Toque su corazón. No respondía. Fuera de servicio. Me reí por la ocurrencia. Lo cargue como a un fardo.
Bajé al sotano. La bañera que me regaló el Jose, con su boca abierta, me hablaba. Mételo aquí, me decía, pero no entero, que no cabe.
Cogí la motosierra y dentro de la bañera, serré los brazos, las piernas, la cabeza y el tronco en dos partes. Antes, inundé el sótano de serrin. Luego llené la bañera de agua. Eché cal, de los sacos que sobraron de la obra del Antonio. Esperé a que dejara de borbotear. Con una mira de hierro, removí la bañera. Joder, lo que tarda, pensé. Me tome otras cervezas.

-II-


¡ Qué diferencia y qué distintos son ! Pensaba, cuando ese hombre tán guapo, casi afeminado, me hablaba con dulzura. Recordé a mi marido, con esa barba espesa y siempre oliendo a sudor rancio. Bajito y casi gorila, con esos brazos largos y tán fuertes.
Fue solo una imagen. La tuve por miedo. No, fueron más imágenes. La principal, cuando cogió a mi primo y despues de golpearlo contra el suelo, dos veces, lo metió en el coche. Tras mirarme, lo volvió a sacar y lo dejó tendido en la cuneta. Llovía a cantaros.
No te asustes, me dijo, agarrándome la cara entre sus enormes dedos anchos. Eres demasiado bonita, para estropearte la cara. Me limpió las lágrimas. Sentí la lija de su piel. No abrí la boca. Se dio cuenta del miedo que le tenía. Se afianzó en ese miedo que él sabía.
No supe dónde iba con el coche. Lloraba, mientras pasaban los kilómetrospor aquella carretera oscura.

-I-


Entré al club. Arrastraba a mi mujer del brazo. No pesaba nada. Nada más entrar, se apartó a un lado. Viendome la cara, sabía que aunque me matara, podría morir conmigo.
Había estado en nuestra boda. Un día u otro, predijo que esto sucedería. No le hice caso. Me casé.
Vas a hacerte cargo de mi mujer. Aquí en tu Conejos Club. Iremos a medias con lo que gane, querido Kini.
Y pienso que el hijoputa ha tenido peor vida que yo. Su hijo, lo recuerdo con su coletita rubia y doce años escasos, cuando le conocí. Acompañaba a su padre a los puticlubs de carretera. De la de Andalucía. De la de Toledo. Cuando el Kini entró con una, él, el niño, se quedó conmigo, porque yo no follaba y le hablé del Quijote. Tán lejano. Tán cercano. Tán siempre vivo, qe se olvidó, mientras se inyectaba, de lo que yo le hablé. Y murió tres años despues y lo recuerdo entre putas de clubs junto a su padre y le hablo al Kini, ahora entre risas quijotescas, que son como Quijano.
Ajenas, ajeno siempre al mundo real.

-II-

Siempre me divierto con los más jovencitos.
Les saco mucho dinero que no les doy a estos hijosdeputa.
Me defenderá el Floro, cuando llegue el momento.
He aprendido mucho. Y disfruto. A veces me mareo cuando han terminado. ¡ Y sé cómo mirarles !. Cuando lo han echado todo, los dejo. No les digo nada. Depués, es entonces, cuando les pido sin pedir. Echamos una rayita, que cobro.
Tomamos otro guisky, les pido más y aceptan. Esnifo otra rayita, que vuelvo a cobrar y una vez que no tienen dinero, que me quedo con todo. Me aprovecho y les saco la visa oro regalada por papá. La pena es que eso no lo cobro yo. Pero me divierto.
Lo malo son los otros. Esos viejos. Pero no importa. Les hablo más despacio. El que no me gusta, se lo doy a Juana.
De nombre se puso Luna. La pobre. Es la única que folla con viejos feos. Tendría que haber sido enfermera, por eso de la compasión. Cuando se ponen a hablar y a decir que en su juventud... por eso los dejo y me voy y pa Luna.

-I-


Me he sentado en la silla vieja que me regaló la Paca.
Los ricos, siempre regalan lo que no quieren.
Espero que se disuelva el cadaver.
No tengo tabaco.
Antes de ir a comprar, voy a recoger todo esto. El serrín que ha chupado la sangre, lo quemo en la chimenea, que enciendo de casa. Friego con amoniaco, dos veces. No, lo haré tres. Miro las paredes. Repaso cada centímetro.
En este momento, pienso que lo mejor es decírselo al Feo.
Que prenda fuego a la casa. Él sabe cómo hacerlo, sin que se enter ni dios. Para eso fue bombero, hasta que le echaron. Nos dividimos el seguro y asunto arreglado. Sin complicaciones, por un tipo que seguro, nadie conoce.
Voy al centro de Madrid a comprar tabaco. Para que nadie en el día lluvioso de hoy, me vea cerca de casa.

-I-

El Kini hoy ha abierto como siempre. Pero el Floro, no ha llamado. Muy raro, yo necesíto unas rayitas hoy. Las dos bolsitas que tengo, como no venga a las doce, se me van a terminar.
El Kini o sabe nada de mis ayitas, si no tendría que formar parte del negocio, como con las otras.
Mi Floro tiene lo que quiero. Dulzura, cariño. Palabras que te llegan al fondo del corazón. Esa manera de mirarte, directamente a los ojos. A los ojos de mi corazón, que siempre hace que le diga hasta mis secretos más íntimos. Es como si hablara conmigo misma...Pero cuando entra en mí. Con ese enorme aparato. Ven deprisa, Floro. Te espero, no tengo para hacerme unas rayas.


-II-

Me siento en la barra del puto bar. Pido guisky. Estoy mareado. De hace unas horas aquí, siento que me hundo. Que no voy a poder. Me lo bebo de un trago.
Tengo una idea. Voy a verla al Conejos Club. Y voy a follármela. Pido otra copa. Otro trago.
Me voy decidido.
Pongo música en la radio y sale Frank Sinatra. Lo oigo siempre con esa pizca de melancolía, que te entra ahí en el estomago.
Me saluda el negro, que da miedo, hasta que le conoces y sabes que es un pedazo de pan. Para el que él conoce, solamente. Abro la puerta, me dirijo a la barra. Pido una copa para él. Otra para mí.
Nos refugiamos de la lluvia, bajo la entrada del kinis.
Y sigues dando clases.
Me habla entrecortadamente. Desde la última vez que le ví, peleando en el tudovale, está totalmente sonado. Y cuatro meses en el hospital.
No se va a recuperar. Mi puto amigo negro. Otro muerto en vida, como todos.

-II-

Me miro al espejo.
Hacia atrás, me peino.
El pelo recién lavado.
Rojo pasión los labios me pinto.
De mis ojos, los párpados destaco.
Una raya negra, arriba. Abajo.
Rimel en las pestañas. Negro.
Colorete lila. Difuminado.
Estoy muy buena. Tengo un cuerpazo.
Es lo que me dicen. Es muy deseado.
A exhibirme, bajo.
Vaya, mira que canción.
Se abre la puerta.
Es mi marido. Viene hacia mí.


-I-

Voy hacia ella.
Quiero saber quién es el que he matado en mi casa. La pregunto.
Veo la navaja demasiado tarde. La digo, mientras sé que voy a morir. Tú conmigo la palmas. Hijadeputa.
Mis dedos buscan su traquea. Se la voy a hundir entera.
El Kini y el negro se acerca.
Le digo a kini, mientras los ojos se me cierran: TENÍA QUE HABERTE HECHO CASO.